Las iglesias santiagueñas se quedan sin sus propios fondos



17 de febrero de 1815[1]

El Puerto de Cádiz es abandonado por una poderosa escuadra al mando supremo del general Pablo Morillo, que se da a la vela rumbo a la América del Sur. Es voz pública que el destino es el Río de la Plata, y el mismo general está convencido de ello. Lleva unas instrucciones secretas que no podrá abrir hasta hallarse en alta mar, porque la situación europea es compleja y nadie debe saber nada hasta el momento de la acción. Ocho días más tarde, el 25, abre Morillo las instrucciones mientras la escuadra navega en medio del Atlántico.

Entonces se entera que la expedición no tiene destino el Río de la Plata, como se había dicho, sino la Costa Firme (Venezuela). Durante muchos días más, sin embargo, en el Río de la Plata se considera inminente la invasión por vía de Brasil, y solo cuando las noticias señalen que Morillo desembarca en Venezuela volverá la tranquilidad a los rioplatenses.

El gobernador de Salta transcribe[2] el decreto fecha 17 de febrero, comunicándole al Teniente Tesorero de Santiago que los fondos destinados a la construcción de templos se han invertido para contrarrestar la invasión que amenaza al país.

“Por Decreto de éste Gobernador Intendente de 13 del presente se ha circulado a esta oficina la orden del 21 de enero último, librada por la supremacía del Estado, que es del tenor siguiente:

“Con ésta fecha digo de orden del Director Supremo al Superior Gobernador de éste Obispado, al de Salta y Obispo de Córdoba lo siguiente: Amenazado el País de una invasión peninsular son grandes las atenciones que tiene que cubrir la Tesorería del Estado para sostener una defensa activa y vigorosa. Cuando la Salud y Libertad Patria están en peligro, ningún recurso debe omitirse que conduzca a la salvación de la causa del Pueblo, y el Director Supremo, cuyo deber es sostener los resortes que han de obrar la seguridad pública, se ve obligado a dirigir éste primordial objeto, los fondos destinados en el orden común a fines de menor importancia. El uso, pues, de tan sagradas obligaciones ha determinado S.E. que desde luego se entreguen en la Tesorería del Estado todas las sumas pertenecientes a fábrica de Iglesia, y cofradías piadosas que se hallan existentes, y se vayan reuniendo en lo sucesivo y que a éste efecto pase Ud. la orden más estrecha a los mayordomos o encargados respectivos, para su puntual cumplimiento, y en la inteligencia de un pronto reintegro cuando varíen las circunstancias. Del orden del mismo Director Supremo, lo comunico a Ud. para su más estricta observancia, haciéndole también atender que sería muy seriamente responsable de la más mínima demora en el particular. Cuya suprema resolución transcribo para que cerciorado Ud. de sus contenidos, proceda al cumplimiento de los resuelto, un desempeño de su deber.

Dios guarde a Vuestra Merced muchos años. Salta y Febrero 17 de 1815

Pedro Antonio de Ceballos     

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¿Quién fue Pedro Antonio de Ceballos?

Su nombre original era Pedro Antonio Ceballos Pinto, nacido en Buenos Aires en 1779 y bautizado en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced y fallecido en 17 de mayo de 1838 en Salta, Argentina. fue hijo natural de Pedro Antonio Cortés (n. 29 Jun 1715, Cádiz, Cádiz, España,   f. 26 Dic 1778, Córdoba, Córdoba, Argentina) y de María Luisa de Pintos Ortega, nacida en buenos Aires.. Casado con Juliana Figueroa Cornejo con la cual formó la familia Ceballos Figueroa con seis hijos- Se desempeñó como Ministro Tesorero de las Reales Cajas de Santa Fe en 1804. Luego fue Ministro Contador de las Cajas de Salta el 26 de julio de 1813 y Contador Mayor Honorario del Tribunal de Cuentas de Salta el 25 de octubre de 1817.

 

 



[1] Fuente: Crónica Histórica Argentina-Tomo 2-pp.131-132.

[2] Fuente: Archivo Histórico de Santiago del Estero-Sección Asuntos Generales-Tomo 7-Documentos 390/464 (1814-1830) Expediente Nº 395. Fojas: 1-Documento Nº 431-Fecha: 17/02/1815.

 

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