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29 de abril de 1823 -

El Presbítero Mauel Frías bautiza a José Benjamín Gorostiaga, quien fue elegido convencional constituyente por la provincia de Santiago del Estero el 9 de agosto de 1852, Gorostiaga tuvo una relevante participación en el Congreso Constituyente que sancionó la Constitución federal en 1853.

Según Vanossi, la tarea más memorable de Gorostiaga en aquella oportunidad "sería de principal redactor de la Constitución y la de miembro informante de la Comisión de Negocios Constitucionales, participando constantemente en los debates, llevando la vos de la defensa del Proyecto de Constitución". Su influencia en la Constitución argentina ha sido expuesta por Vanossi en su libro “La influencia de José Benjamín Gorostiaga en la Constitución Argentina y en su jurisprudencia” Ediciones Pannedille, Buenos Aires, 1970, donde demuestra, como trabajo de tesis, la influencia que tuvo Gorostiaga en el proceso de la sanción de la Constitución argentina de 1853 y 1860, en la implementación constitucional efectuada a través de las principales leyes sancionadas apenas organizados los poderes nacionales a partir de 1862, como miembro del Congreso Nacional, y a través de los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, órgano que Gorostiaga llegó a presidir, marcando un capítulo distintivo de la jurisprudencia constitucional argentina. Tuvo, además, actuación universitaria, diplomática y política.

(http://www.derecho.unt.edu.ar)

 

La autonomía e Ibarra en la historiografía santiagueña. Como se forjaron las imágenes fundacionales de la política decimonónica

 

Claves para Comprender la Historia, Horizonte Bicentenario 2010-2016 - Año 5 - Nº 21, abril de 2013-ISSN 1852-4125 

 


María Cecilia Rossi

 

Las celebraciones del 27 de abril son un hecho significativo para la provincia de Santiago del Estero, en tanto es la fecha de la declaratoria de la autonomía provincial que instaló en el poder a Juan Felipe Ibarra, quien con diversos incidentes se mantuvo en el mismo hasta su muerte en 1851[1].

En Tucumán el Gobernador Aráoz se encontraba en pleno proceso de formación de la Gobernación del Tucumán –algunos hablarán de República, porque así figura en determinados documentos- e incorporaba a Santiago del Estero y también a Catamarca, bajo su jurisdicción. Emergente de una maniobra política signada por el apuro y la falta de consulta a las jurisdicciones que tomaría bajo su mando, por las mismas consideraciones fue desconocido por las autoridades de Santiago, respondiendo el gobernador tucumano con una tropa que invadió la ciudad capital intentando la sumisión política por medio de las armas. Allí entra en escena Ibarra equilibrando el terreno militar y derrotando a las tropas tucumanas, lo que generó en Aráoz un arrebato literario publicado como “manifiesto”  que resultó tan ofensivo para los santiagueños que decidieron ponerle punto final a la cuestión y declararse estado autónomo, publicando a su vez un Manifiesto del Gobierno y Cabildo de Santiago del Estero a los pueblos federados e  inmediatamente comunicándolo al resto de las provincias. Claro que esto no fue más que el puntapié inicial de una guerra interprovincial que se extendería por bastante tiempo.

Los autores santiagueños que escribieron sobre la Autonomía santiagueña han dividido las consideraciones entre el propio gesto autonómico y la personalidad de Felipe Ibarra, quien indudablemente atrajo la atención, tal vez la persistencia en los modos de armado de las tramas de relaciones políticas y sociales, generara las más entusiastas adhesiones historiográficas y los más profundos rechazos. En el año 1900 escribía José Olaechea y Alcorta[2] la primera versión conocida de la autonomía a la que refiere muy brevemente y en relación a su orientación federal y a los “patriotas” que la firmaron:

Producida la crisis política del año 20, Santiago es de las provincias que en primera línea se pronuncia por el federalismo, dando la nota más alta en materias de principios políticos y teorías constitucionales avanzadas, ajustadas por entero al sistema provincial de los Estados Unidos de América del Norte.

Algunas notas sobre la elección del diputado por Santiago para la Asamblea del Año XIII

Claves para Comprender la Historia, Horizonte Bicentenario 2010-2016 - Año 5 - Nº 21, abril de 2013-ISSN 1852-4125

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 Maria Cecilia Rossi



 

En el documento que consigna el nombre de los Diputados participantes de la Asamblea del Año XIII junto a la jurisdicción de su representación, se puede observar que por Santiago del Estero figura Mariano Perdriel, hermano del domínico Julián Perdriel y tío del coronel de la Independencia Saturnino Perdriel, un hombre que si bien no participó del Cabildo abierto de 1810, adhería a los ideales de la libertad. 

Con toda razón, vale preguntarse por qué elegir como representante a alguien como Perdriel, que tenía escasísina relación con Santiago del Estero. Más, no era un caso raro en ese marco, pues lo mismo pasó con los representantes por Córdoba, por citar solo un ejemplo, por la que acudieron Juan Larrea y José Gervasio Posadas. Una vez más, la jurisdicción santiagueña, expoliada por su propia historia de pobreza y exacción de recursos para sostener las Guerras de la Independencia en el norte argentino, se encontraba ante la orden de Buenos Aires de elegir un Diputado para la reunión de la próxima Asamblea. Solícitamente se reunieron en el Cabildo doce vecinos, el día 31 de agosto de 1812, con el objeto de resolver a quien enviar y discutir con qué fondos públicos se sostendría ese Diputado en Buenos Aires. La conclusión fue relativamente rápida y sencilla: el Cabildo no tenía fondos y los capitulares por lo menos estaban muy escasos de los mismos, de modo que acuordaron elegir a un vecino de Buenos Aires que les garantizaría, por lo pronto, un mínimo costo. Tampoco será novedosa la situación de la historia subsiguiente, ya que la época republicana Bartolomé Mitre definiría y Domingo Faustino Sarmiento ratificaría ampliamente, el concepto de "alquilones", refiriendo a los representantes que no eran nativos de las provincias que representaban, así como tampoco residían en ellas.

El resultado de esta primera elección, pesarosa para los capitulares y los vecinos electores, entre los que se encontraban Santiago del Palacio, Manuel Santillán, Manuel del Castaño, Jospeh Domingo de Iramain, Martín de Herrera, Francisco Solano de Paz, Jospeh Manuel de Achával, Mariano Medina, Pedro José Lami, y Doroteo Olivera, fue nombrar a José Antonio Escalada. Pero ¿quién era Escalada? Ni más ni menos que el padre de Remeditos Escalada la futura esposa de José de San Martín. Pero Escalada no alcanzó a ocupar su puesto porque el derrocamiento del Preimer Triunvirato, del que participará activamente San Martín  y sus granaderos, modificó el escenario político al crear el Segundo Triunvirato. Este comunicó oficialmente al Cabildo de Santiago su conformación y ordenaba prestarle el debido juramento. Una vez más los capitulares convocaron al pueblo por medio de carteles que se colocaban en las esquinas habituales y puertas de pulperías, y las corporaciones hicieron lo propio mediante oficios. Cuando estuvieron todos reunidos se leyó el Acta enviada por el nuevo Triunvirato, en voz alta y se juró. Después de tantas tensiones contrapuestas con las autoridades superiores, particularmente durante el año de 1812, la lectura del juramento da toda la impresión de haberse convertido en un acto más y no tener la más mínima emoción por los cambios que se estan operando.

El 2º Triunvirato ordenó a las ciudades elegir un Diputado por cada una de ellas, para integrar la Asamblea del Año XIII, indicando el procedimiento para la elección, seleccionando ocho vecinos electores, uno por cada cuartel, los que fueron responsables de elegir a Mariano Perdriel, vecino santiagueño residente en Buenos Aires, el mismo Perdriel que en 1815, por orden del Director supremos Carlos María de Alvear, intentará reemplazar a José de San Martín al frente del ejército que estaba preparando en Cuyo y que fue rechazado de plano por toda la tropa. Elección sin sorpresas y sin entusiasmo. El año fue agotador para los capitulares santiagueños, se lo pasaron peleando y eligiendo para nunca, por errores propios y constricciones superiores, poder alcanzar una representación en ningún lugar. Marcas de la historia que dejan huellas bajo la piel social.

Será entonces Mariano Perdriel el que participe de la sesión del 31 de enero de 1813, día de la instalación de la Asamblea, día que "durará en la memoria de la posteridad mientras haya almas virtuosas que aprecien las emociones de la gratitud y recuerden los acontecimientos preventivos de su suerte", dirá el acta correspondiente, y a quien se le tome el juramento solemne en la Catedral, en la misa solemne en la que se imploraría el "auxilio divino en la espedición de los grandes negocios de la comunidad de que iban a ser encargados". Cuando finalizó la misa los miembros del Triunvirato procedieron a tomar el siguiente juramento:

 

"¿Juran Uds. a Dios Nuestro Señor sobre los Santos Evangelios, y prometen a la Patria desempeñar fuel y exactamente los deberes del sublime cargo a los que los han elevado los pueblos, sosteniendo la religión católica y promoviendo los derechos de la causa del país al bien y felicidad común de la América?"

 

Luego, los hombres del gobiernos e retiraron y dos horas más tarde recibían el primer acuerdo firmado por los diputados sobre la forma de organización y funcionamiento de la Asamblea.



[1] ACSE, Tomo V, Años 1803-1833, pg. 405-406.

 

(Imagen: Archivo General de la Nación Argentina, Asamblea del Año XIII - Diputadados por procedencia)

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